Y esa mirada...

lunes, 21 de abril de 2008

Quizás una palabra es suficiente muchas veces para decirlo todo, otras veces, esa mirada quedará en el aire esperando que alguien sepa verla…

Compañeros de trabajo. Ellos dos se encuentran cada día en la cafetería, en los pasillos de la empresa, en las escaleras, en el ascensor… Ella, siguiéndole muy bien los pasos, días tras día, le mira sin recibir nada a cambio… ¿Qué espera recibir por una mirada?

La mirada de esa chica no era como cualquier mirada. Esos dos ojos, de un marrón tan intenso que llega a desaparecer a medida que avanza mezclándose con las pupilas, quedándose de un negro tan intenso, que son capaces de aterrar, enternecer o cualquier cosa que se propongan. Esos dos ojos que podrían hablar si se lo propusieran. Esos dos ojos que regalan miradas de las que habría que pagar por obtenerlas…

Él, demasiado pendiente de sí mismo como para fijarse en una simple compañera de trabajo no presta atención a lo que se le está regalando sin ningún motivo. Ella siente la necesidad, cada día, de fijar su mirada sobre él, quedando a la espera de que algún día, le responda con un simple golpe de vista.

El tiempo pasa y ella permanece a la espera de ello. Como todo, llegó el día en el que ella, finalmente, desistió. En aquel momento, llegó el momento en el que él, sin la menor intención, se dio cuenta de la mirada de aquella chica, la chica a la que veía día tras día y al mismo tiempo, nunca había mirado. Un simple encuentro en el ascensor, como de costumbre. El chico miró hacia el espejo y no pudo contenerse en mirar los ojos de ella. Extrañamente le atraían de una forma sobrenatural. Por fin, llegó el día que tanto esperaba y sin saber por qué, no sabía que hacer. Ella sólo podía mirarle temerosa, esperando que él dijera algo. Él, tan impactado por la intensidad de esos ojos, no era capaz de articular ni una sóla palabra. Dudoso de los que sus ojos están viendo, no puedo impedir mirarla directamente. Ella, nerviosa, mira al suelo, pero ese chico no puede consentir perderse esa mirada un segundo más. La agarra del brazo y de un brusco movimiento la gira hacia él. La chica se asusta, al mismo tiempo no puede evitar volver a regalarle una de esas intensas miradas que tantas veces le había despreciado. Él la mira. Ella también le mira a él. Se miran, se miran sin poder apartar la vista uno del otro. Él necesita expresar todo lo que en ese momento siente con un beso, pero sus ojos no le dejan moverse, temen perder esa mirada. Ella, tras unos segundos, vuelve a bajar la cabeza. Es el momento perfecto, la coge en sus brazos y la besa como jamás había besado a nadie. En un abrazo le hizo saber, que desde ese momento sabría contestarle a las miradas y no dejar que se desperdiciaran ni una y que no la dejaría nunca sola. Ella asintió con una mirada. Esa mirada empezaba una historia…

Una mirada, una caricia, un beso… Pueden decir más que mil palabras.

Para todas esas miradas que hablan sin hablar.

La llama eterna.

Nada más...

viernes, 11 de abril de 2008

Su dulce aliento rozaba su cuello haciendo estremecerse hasta al último poro de su blanca piel. Sus labios, sedientos de amor y pasión, rozaban de arriba abajo su cuerpo desnudo, al mismo tiempo que sus manos acariciaban una y otra vez cada centímetro de su piel…

Eran casi dos desconocidos, pero sabían perfectamente qué era lo que debían hacer para que el otro se sintiera amado, aunque fuera por unas horas.

Alejados de los ojos que se clavaban en ellos al ver como dos hombres se entregan, dispuestos a hacerse disfrutar el uno al otro como si fuese el último día con vida que les queda, dispuestos a aislarse de todo hasta el punto en el que sólo existen ellos. Mordiscos, caricias, besos… Nada les es suficiente para demostrarse toda la pasión que sienten. Cada vez sus cuerpos se aceleran más y más y sus respiraciones, aunque acompasadas, se entrecortan en gemidos de placer. Ellos se sienten seguros cuando están juntos, no necesitan nada más. El sentir el pecho de uno sobre la espalda del otro les es suficiente. El retorcerse, cuerpo contra cuerpo, hasta llegar a pensar que van a enloquecer…

Una noche aislados de todo y de todos. Sólo ellos dos, no existe nada ni nadie más.

Puede que el mundo no sea perfecto, no puede ser al gusto de todos. Pero al menos, hagamos de nuestras vidas lo que queramos que sean. Siempre hay algo que te hace feliz, ¿por qué no hacerlo?


La llama eterna.

Mariposa

jueves, 3 de abril de 2008

Hubo una vez una colorida mariposa a la que todo el mundo admiraba por su encanto y su movimiento de alas al volar. Todos al verla pasar decían: ¡Oh, mirad a la mariposa! ¡Hoy lleva un encanto especial! Pero a la mariposa no le gustaba que hablaran de ella por lo colorida y alegre que era. -El físico es algo demasiado superficial.- Pensaba una y otra vez. Por ese motivo, un buen día decidió teñir sus alas de un negro azabache tan intenso, que a todos los bichitos que la veían les asombraba.

- ¡Oh, la mariposa ha cambiado! ¡Ya no es tan hermosa, se ha vuelto mala!

La pobre mariposa no había conseguido su propósito, todo el mundo seguía hablando de ella, pero ahora de otra forma. Todo el mundo cuando la veía la evitaba y ella fue quedándose sola. Pero poco a poco, todo el mundo fue olvidándose de ella.

- Sigo siendo la misma persona, ¿Por qué condiciona como el físico tanto a los demás? Sigo siendo igual de hermosa, sólo uso otro color. - Pensaba la mariposa día tras día, sin arrepentirse ni un sólo segundo del cambio que había dado.

Al poco tiempo, la mariposa encontró un grupo de insectos a los que la sociedad marginaba. La pobre mariposita se acercó a ellos y les saludó. Ellos, al ver que era una mariposa, le dijeron: ¡Oye, mariposa! ¿Qué haces por aquí? ¿No nos temes?
La mariposa al oir esas palabras sintió que encajaba, no la habían tachado por el color de sus alas y se dio cuenta que esos bichitos se sentían igual que ella.
- La vida me ha enseñado a conocer a las personas. Dejadme que os conozca- les contestó la mariposa.
Desde ese momento se sintió como en casa.

La llama eterna.


Esto...

martes, 1 de abril de 2008

Esto no es más que un rincón donde poder venir huyendo de la realidad, un rincón donde poder sentirme yo, un rincón donde plasmar mis sueños, mis fantasías y mis ideas, un rincón donde esconderme de la sociedad, un rincón donde vivir mis propios sueños, sin importarme a quién le puedan gustar y a quién no, sin importarme qué puedan pensar de mí las personas que me rodean y al mismo tiempo, un rincón al que todo el mundo está invitado a entrar, siempre que lo desee.

Este será el sitio para todos aquellos a los que no les guste el mundo real. A todos aquellos, yo les invito a que ideen junto a mí su mundo (im)perfecto, ese mundo en el que seguro que puede ser feliz, ese mundo, en el que les gustaría estar.

Quizás también, este sea el rincón de todas aquellas personas que no dan la cara por el qué dirán, de todas aquellas personas que se esconden tras una máscara por encajar. Aquí no se admiten máscaras, nadie te marcará como si de una res se tratase. Tus ideas y sueños son bienvenidos aquí. Y sobretodo, este es el rincón de los corazones, que por mucho que la sociedad intenten apagarlos, estos seguirán ardiendo por mucho tiempo…

La llama eterna.