Y la llama eterna se fue apagando...

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Y la llama eterna se fue apagando… Y cuanto más intentaba avivar sus llamas, más intentaba apagarla el destino. Los rescoldos humeantes ya sólo dejan ver el recuerdo de lo que fue. Ya no quema, no arde, ni siquiera calienta las manos de aquellos a los que le gustaba arrimarse… ¿Y ahora qué? Si incluso el viento, que en otras ocasiones había expandido las llamas, ahora se pone en contra para ayudar a extinguirlas…

Lloro por el fuego que se está perdiendo, y las lágrimas sólo ayudan a apagarlo un poco más, lágrima a lágrima... Me doy cuenta de que el molesto humo de los restos de lo que fue, irritan los ojos de aquellos que lo miran. ¡¡Aquí no hay ningún espectáculo, no pierdas tu tiempo!! Aún así, finjo seguir ardiendo para que no falte la luz, pero cada vez alumbra menos. Necesito que alguien consiga esa chipa que hará que el fuego se avive y vuelva la luz, necesito que alguien mantenga calientes esos rescoldos, necesito parar de apagarlo, necesito las palabras que harán que arda de nuevo…

Y aquí quedo pidiendo lo que nadie puede dar, mientras la llama se va apagando más y más, sin poder evitarlo y por algo que yo no elegí. Me gustaba el calor que proporcionaba, ahora ya, no me queda nada.

Y la llama eterna se fue apagando…

La llama eterna.